Desarrollo personal libre


La moral impuesta nos anula.
Solo el Amor libera del peso opresor  implantado por el conocimiento ajeno.
 Amemos y así erradicaremos el brutal condicionamiento que no permite nuestro libre desarrollo.
Si  erramos amando, las consecuencias nunca serán dañinas para nadie ni nada, ya que el Amor siente un profundo respeto  hacia todas las manifestaciones de la Existencia.
Independicémonos de las diversas culturas, religiones y grupos, encontrando fundamentos universales válidos.
Atrevámonos a vivir sin pesos, sin moral y con Amor.

En el infinito mar de la existencia


Creemos que debemos amoldar nuestra conducta a nuestros valores para así ser coherentes con nosotros mismos. Yo opino que es un error pues ésto trae consigo dualidad y lucha interior.
 Sólo cuando se obtiene conocimiento real de algo la conducta personal se adapta sin oposición a la evidencia  y el propio entendimiento hace  innecesario el esfuerzo, surgiendo como consecuencia la paz interior.
La respuesta a como obtener ese conocimiento real se encuentra exclusivamente en nosotros mismos.
¿Somos troncos a la deriva en el infinito mar de la existencia?

Mi hogar no tiene puerta.

Sentado estoy de espaldas a la entrada solemne, guardo en mi mochila roja las pequeñas verdades con las que he tropezado. La "bici" me traslada rumbo a lo desconocido llevando la esperanza de alegres y fraternos horizontes donde todas las puertas sean igualitarias.

¿Actuo en un escenario o estoy sometido a él?


Lo circunstancial es para con nuestras vidas un innegable factor condicionante… ¿o tal vez sólo sea un escenario donde se puede aprender a superar la reacción condicionada a base de actuar con voluntad propia por acción u omisión libremente elegidas?

 ¿Es posible elegir o el condicionamiento es de tal magnitud que nos impide obrar libremente?

Yo diría que la circunstancia posibilita la afirmación del ser.



Lo que puede el dinero

Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar; Al torpe hace discreto, hombre de respetar, hace correr al cojo al mudo le hace hablar; el que no tiene manos bien lo quiere tomar. También al hombre necio y rudo labrador dineros le convierten en hidalgo doctor; Cuanto más rico es uno, más grande es su valor, quien no tiene dinero no es de sí señor. Y si tienes dinero tendrás consolación, placeres y alegrías y del Papa ración, comprarás Paraíso, ganarás la salvación: donde hay mucho dinero hay mucha bendición. El crea los priores, los obispos, los abades, arzobispos, doctores, patriarcas, potestades, a los clérigos necios da muchas dignidades, de verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades. El hace muchos clérigos y mucho ordenados, muchos monjes y monjas, religiosos sagrados, el dinero les da por bien examinados, a los pobres les dicen que no son ilustrados. Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones, despreciar el dinero, también sus tentaciones, pero, al fin, por dinero otorgan los perdones, absuelven los ayunos y ofrecen oraciones. Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir, más si huelen que el rico está para morir, y oyen que su dinero empieza a retiñir, por quién ha de cogerlo empiezan a reñir. En resumen lo digo, entiéndelo mejor, el dinero es del mundo el gran agitador, hace señor al siervo y siervo hace al señor, toda cosa del siglo se hace por su amor. 

Arcipreste de Hita


                 


Blackbird

Blackbird singing in the dead of night take these broken wings and learn to fly, all your life you were only waiting for this moment to arise.
Blackbird singing in the dead of night take these sunken eyes and learn to see, all your life you were only waiting for this moment to be free.
Blackbird fly, blackbird fly into the light of the dark black night.

Letra de la canción "Blackbird" (mirlo). Pertenece al grupo británico The Beatles y fue escrita por Paul McCartney.


Siempre en mi corazón

"Siempre está en mi corazón el hechizo de tu amor, es caricia y obsesión, es inquietud y dulce ardor. Siempre está en mi corazón el encanto de tu voz, aquel melodioso son de tu cantar arrullador.
En mis noches, al soñar, vienes tú para calmar el dolor que me quedó de nuestra cruel separación...Siempre, siempre, yo te espero del recuerdo prisionero...que el hechizo de tu amor siempre está en mi corazón."


Letra de la canción "Siempre en mi corazón" de Ernesto Lecuona. 

 Canción oída en la niñez con la dulzura de la voz materna que, al escucharla ahora, trae con fuerza al presente una infancia casi feliz nunca olvidada.

Ánimo


Solemos entusiasmarnos con los comienzos y deprimirnos con los finales. Únicamente unos pocos son capaces de experimentar con el mismo ánimo aquello que comienza y aquello que acaba, porque saben que ningún instante de la existencia es superior a otro, ya que la vida se conjuga únicamente en presente. 
 El instante vivo no se detiene ni espera.




¿De que color son nuestros actos?


La honradez no se ocupa de las consecuencias que produce, las acepta y las afronta.
Si queremos producir determinados resultados que satisfagan a nuestro personaje, solo cabe sustituir la honradez por la astucia.
Podemos obrar con nobleza y franqueza sin preocuparnos de las consecuencias o con artimañas y astucia en procura de ciertos objetivos. En resumen: o actuamos honradamente o formamos parte de la corrupción. A menudo vemos la paja en el ojo ajeno e ignoramos la viga en el nuestro.
¿De qué color son nuestros actos, del color de la honradez o del color de la búsqueda de la satisfacción personal?



Fortaleza

Actuar sin ir en busca de una recompensa no es posible para el común de los mortales. Todos obramos pensando en obtener satisfacción. Ésto es lo único que nos mueve y motiva. Sin este aliciente, la mayoría de los seres humanos quedaríamos en un estado de frustración y papanatismo total, sin saber qué hacer con nuestras vidas y obras.
Si eliminásemos los objetivos egoístas, nos encontraríamos todos sin combustible para seguir funcionando. Sin metas que nos conduzcan a la autocomplacencia ¿qué nos quedaría?... ¿la nada?... ¿el absurdo?...
¿Para qué vivir o accionar si no hay recompensa para nuestro esfuerzo?
¿Qué sentido tendría la existencia sin la búsqueda del propio bienestar?
La mayoría desconocemos que en el aquí y en el ahora hay una fuente de conocimiento vivo y transformador a la que únicamente se accede, por medio de la acción cotidiana, cuando se cambia la astucia por la honestidad.
La aventura del conocimiento empieza en la asunción de uno mismo, guiado por la espontaneidad de la propia inocencia.
Y como para poder expresarse libre y naturalmente es necesario disponer de fortaleza, dejo esta foto para que nos inspire en que paraje y con que materiales queremos edificar la nuestra...si este fuese el caso.



Sensación

Me quedé allí en estado de éxtasis, durante lo que pareció un tiempo interminable; todo debe haber durado sólo unos minutos, acaso únicamente el tiempo que el sol brilló antes de llegar al horizonte, pero para mi fue la eternidad. Sentía que algo tibio y confortante brotaba del mundo y de mi propio cuerpo. Supe haber descubierto un secreto.(Carlos Castaneda)



La sonrisa del dios de barro

A los humanos nos encanta crear dioses a nuestra imagen y semejanza. No podría ser de otra manera porque nuestros cerebros están programados para pensar que somos el máximo exponente de perfección de todo el universo conocido y por conocer.
La verdad es que todos nuestros dioses no son más que puro barro. Y sus imágenes son sonrisas compasivas ante nuestra petulante ignorancia.




Igualdad

Viven en pareja desde que nacen hasta que mueren, recorriendo juntos los mismos caminos y sin embargo ninguno de los dos pisa el terreno del otro ni le resta protagonismo. Cuando uno vuela, el otro se apoya firmemente en el suelo y así es como avanzan, si uno tropieza los dos se detienen.



Fin de trayecto. (Bota de peregrino en Fisterra)

Allí donde el dolor termina, al final de todos los senderos, olvidó su fantasma y retornó descalzo por nuevos caminos trazados con ternura sobre la piel del ser.
Y desde la atalaya observó, asombrado, al uno y al diverso, re-ligado al origen y empapado de amor.


En cada flor de vida nos acecha la muerte

Y caeremos todos en su limpio regazo, más tarde o más temprano,  para dormir por siempre el sueño de la vida.
Y tú, trabajador alado del dulce nectar de sueños imposibles, caerás el primero como fuente de vida para los que no tienen más vida que la muerte.
Sin altares, sin liturgias, sin cánticos solemnes, tu cuerpo se hará pan de vida para los diferentes.


Solo la belleza es esplendorosa

Solo la belleza es esplendorosa; solo la justicia es equitativa; solo la perfección es sublime.
Lo que es da cuerpo con su cuerpo a todo cuerpo; lo que es da vida con su vida a toda vida; lo que es acoge en si mismo a toda las formas de existencia.



La muerte nos acecha a todos por igual

Observó al anciano durante un buen rato. Su inmovilidad lo exasperaba. No comprendía la vida cuando todo lo apetecible deja de serlo. -¿Que se puede sentir o pensar cuando todo lo que consideramos importante pierde su valor y su significado?-  Sin dejar esas elucubraciones cruzó la carretera…y de repente se produjo el accidente…
Quedó sin vida tendido en el asfalto…El anciano continuó embebido en sus pensamientos sin ni siquiera hacer ademán de levantarse.

El placer

El placer es una canción de libertad, pero no es libertad.
Es el florecer de vuestros deseos, pero no su fruto.
Es una llamada de la profundidad a la altura pero no es lo profundo ni lo alto.
Es lo enjaulado que toma alas, pero no es el espacio confinado.
¡Ay! en verdad verdadera, el placer es una canción de libertad.
Y yo desearía que la cantarais con plenitud de corazón, pero no que perdierais el corazón en el canto.
Algunos jóvenes entre vosotros buscan el placer como si lo fuese todo y son juzgados por ello y censurados.
Yo no los juzgaría ni censuraría. Los dejaría buscarlo. Porque encontrarán el placer pero no lo encontrarán solo; siete son sus hermanas y la peor de ellas es más hermosa que el placer.
¿No habéis oído del hombre que escarbaba la tierra buscando raíces y encontró un tesoro?
Y algunos mayores entre vosotros recuerdan los placeres con arrepentimiento, como faltas cometidas en embriaguez. Pero el arrepentimiento es el nublarse de la mente y no su castigo.
Deberían ellos recordar los placeres con gratitud, como lo harían de la cosecha de un verano.
Sin embargo, si los conforta el arrepentirse, dejad que se arrepientan.
Y algunos hay, entre vosotros, que no son ni jóvenes para buscar, ni viejos para recordar.
Y, en su miedo a buscar y recordar, huyen de todos los placeres para no olvidar el espíritu u ofenderlo.
Pero esa renuncia misma es su placer.
Y, así, ellos también encuentran un tesoro, escarbando con manos temblorosas para buscar raíces.
Pero, decidme, ¿quién es el que puede ofender al espíritu?
¿Ofende el ruiseñor la quietud de la noche o la luciérnaga ofende a las estrellas?
Y ¿molestan al viento vuestro fuego o vuestro humo? ¿Creéis que es el espíritu un estanque quieto que podéis enturbiar con un bastón?
A menudo, al negaros placer, no hacéis otra cosa que guardar el deseo en los recesos de vuestro ser.
¿Quién no sabe que lo que parece omitido, aguarda el mañana?
Aun vuestro cuerpo sabe de su herencia y su justa necesidad y no será engañado.
Y vuestro cuerpo es el arpa de vuestra alma.
Y sois vosotros los que podéis sacar de él dulce música o confusos sonidos.
Y ahora vosotros preguntáis en vuestro corazón: " ¿Cómo distinguiremos lo que es bueno de lo que no es bueno en el placer?"
Id a vuestros campos y a vuestros jardines y aprenderéis que el placer de la abeja es reunir miel de las flores.
Pero es también el placer de la flor el ceder su miel a la abeja.
Porque, para la abeja, una flor es fuente de vida.
Y, para la flor, una abeja es un mensajero de amor, y para ambos, abejas y flor, el dar y el recibir placer son una necesidad y un éxtasis.
Pueblo de Orfalese, sed en vuestros placeres como las abejas y las flores.

KAHLIL GIBRÁN








Dejadme la esperanza - (Canción última)

Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias.
Regresará del llanto adonde fue llevada con su desierta mesa, con su ruinosa cama.
Florecerán los besos sobre las almohadas.Y en torno de los cuerpos elevará la sábana su intensa enredadera nocturna, perfumada.
El odio se amortigua detrás de la ventana. Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.


Poema de Miguel Hernandez



Artimañas

Puente 3
Pienso en el humano y vienen a mi mente un montón de calificativos: "arregla futuros" “buscador de resultados”, “preparador de circunstancias”, “buscón de placer”, “quieromandarentodo”, “ombliguito del universo”, “topamí”, “quieroquemequieras”, “dame gusto donde tú sabes”…y un ciento más por el estilo.
Veo que, una vez satisfechas las necesidades básicas, la finalidad suprema de nuestra especie puede resumirse en tres palabras: placer, poder y prestigio. Todos queremos pasarlo de puro lujo, sujetar las riendas y que nos enjabonen bien la espalda. Y eso no es malo…lo que si no es bueno es la confusión que nos lleva a pensar que estos estados son la meta fundamental de nuestra existencia, porque el pensarlo nos obliga a poner al servicio de su consecución todos nuestros actos y pensamientos sin dejar lugar ni tiempo para nada más.
Dejamos de ser honrados con nosotros mismos porque la honradez interna no tiene como fin el provocar consecuencias. La honradez interna solo responde al instante presente con la mejor de las voluntades y la  más alta de las razones posibles, sin tratar de obtener nada a cambio …. y eso nos asusta... porque actuar honradamente no garantiza el bienestar…No tener en cuenta el resultado de nuestra acción honrada, no prever a donde nos conducirán nuestros actos más dignos y solo actuar pensando en dar la mejor de las respuesta de la que seamos capaces, es tirar por la borda todas nuestras expectativas egocéntricas.
Ser honrados nos conduce a ser reales y el Ser Real nos importa un bledo si ese estado no nos otorga el título , personal e intransferible, de “Eterno Gozador Todopoderoso”  con la sala llena de público puesto en pie  y aplaudiendo.
Creemos que la mayor inteligencia es la que nos lleva a conseguir goce, mando y aplausos.
Yo opino que la verdadera inteligencia es la que nos guía hacia una percepción nítida de la realidad y no nos permite dejar de ser honrados con nosotros mismos.



El jardinero y el niño.

Muérdago


El hijo de los acaudalados dueños de la enorme mansión era un niño de unos nueve años al que le gustaba hablar con el jardinero, un hombre maduro que ya peinaba canas.
Un día en el que el jardinero estaba preparando un semillero y manipulaba con cuidado las pequeñas simientes, el niño comenzó a contarle sus proyectos.
-De mayor quiero ser como mi padre, mandar mucho y que todos me obedezcan.
El jardinero lo miró y sonrió, mientras seleccionaba los minúsculos granos.
- También quiero tener muchas viviendas para poder pasar temporadas en unas u otras según me apetezca, además de tener un montón de sirvientes y empleados que hagan todo el trabajo por mí.
El jardinero, sin dejar de atender a su labor, seguía sonriendo y dedicandole cortas miradas de atención
-Asimismo voy a tener muchos coches e incluso un avión, así seré más poderoso que mi propio padre, pues él no tiene aviones.
El jardinero, mientras depositaba las semillas en pequeñas macetas llenas de sustrato, elevó la cabeza y le dedicó una espléndida sonrisa
-Lo que no quiero es estar tan ocupado como mi padre, apenas lo veo y cuando está en casa, ni caso me hace, siempre está malhumorado y no juega ni se divierte nunca. Yo quiero divertirme y jugar continuamente.
El jardinero lo observaba sin dejar de sonreirle, mientras ordenaba en hileras las diminutas macetas y luego las regaba.
-Bueno, ya me voy – dijo el niño mientras anudaba el cordón de uno de sus zapatos - tengo muchas cosas que hacer, y si no las hago mi madre se enfadará. Hasta luego.
El jardinero dejando a un lado sus quehaceres, le dio unas cariñosas palmaditas en la espalda y sonriéndole con ternura se despidió de él.
El niño se alejó pensando – Que bien me comprende este hombre siendo un simple empleado…¡Ojalá fuese mi padre!

Huellas


Huellas


Sería estupendo pasar por esta vida sin dejar huellas, ser como un invitado que se aloja en un hogar ajeno por unos días y en su estancia utiliza solamente lo que necesita, con amorosa atención y especial cuidado y que al irse deja todo igual que lo encontró. Pero eso no es fácil.
Al pasear por la playa, inevitablemente dejamos las marcas de nuestro paso por ella y al igual sucede en nuestro transcurrir por la vida, de la misma forma que nuestros pies rompen la tersura de la arena, así nuestras acciones, generalmente, rompen la belleza y la armonía de la existencia al buscar como meta fundamental la complacencia de nuestro yo más obtuso y limitado.
Sería grandioso poder detener la inercia del propio “karma” para no influir en los cambios de lo que nos rodea y que todo evolucionase y se desarrollase por si mismo, sin forzar a nada ni a nadie, a ser según nuestro criterio y conveniencia. Pero no es sencillo ya que cualquier acto por minúsculo que sea produce efectos y tiene consecuencias y todas nuestras acciones están condicionadas a unas capacidades que, por desgracia, usualmente son muy limitadas y están revestidas de una gruesa capa de egoísmo.
Entiendo que no podemos pasar por esta vida sin relacionarnos con lo que hay a nuestro alrededor, así que deberíamos procurar que todas nuestras acciones fuesen sinceras, pues por lo menos asi, afectaríamos a nuestro entorno con la consistencia de la verdad, como afectan nuestros pasos a la arena cuando caminamos sobre ella.
Pero bueno, al fin y al cabo, olas vendrán que lavarán todo tipo de huellas, dejando la playa sin mas marcas que las escritas por el agua y por el viento.



Autenticidad


Castaños

En el camino hacia la luz, los individuos pueden retorcerse, deformarse, incluso sufrir dolorosas amputaciones, dejando atrás partes muy queridas de si mismos…pero si ello es consecuencia de una expresión sincera de la propia naturaleza…incluso retorcidos, deformados e incompletos, la auténtica belleza permanecerá como parte integrante de su ser más legítimo, original y puro.