Limitar lo ilimitado

Pinos y robles 1
Es absurdo intentar limitar lo ilimitado. Es inútil intentar nombrar lo innombrable.
Lo eterno siempre estuvo, está y estará presente



Bailando

Bailando
Yo bailo a mi ritmo. No utilizo mi tiempo para autocompadecerme, ni para juzgar a mis congéneres. No uso el pasado para re-crearme o re-destruirme Empleo el sedimento del ayer únicamente para surcar el mar de las transformaciones. Utilizo mi patín mágico para deslizarme por lo intemporal…no echo de menos los paraísos visitados, ni me atormentan los infiernos en los que ejercí como demonio ciego por largo tiempo. Tan solo fluyo en un ahora eterno…y si hoy mi patín es monoplaza, mi corazón abarca el mundo entero.


Colores en el aire

Arco Iris
Lo más valioso es lo gratuito pues es lo que sacia plenamente nuestra verdadera necesidad. Aprendamos a apreciarlo y no lo reemplacemos por aquello que nunca llega a satisfacernos completamente y al final siempre nos deja una amarga sensación de vacio.


Tramoya

Fontefría
Las apariencias nos engañan continuamente y sin embargo seguimos, tercamente, emitiendo juicios basados únicamente en ellas.




Desde el mirador de los recuerdos

Mirador
Los recuerdos suelen contarte mentiras. Se amoldan al viento, amañan la historia, por aquí se encogen, por allá se estiran, se tiñen de gloria, se bañan en lodo, se endulzan, se amargan, a nuestro acomodo, según nos convenga, porque antes que nada y a pesar de todo hay que sobrevivir.
Recuerdos que volaron lejos o que los armarios encierran, cuando está por cambiar el tiempo, como las heridas de guerra, vuelven a dolernos de nuevo.
Los recuerdos tienen un perfume frágil que les acompaña por toda la vida y tatuado a fuego llevan en la frente, un día cualquiera, un nombre corriente, con el que caminan con paso doliente, arriba y abajo, húmedas aceras, canturreando siempre la misma canción.
Y por más que tiempos felices saquen a pasear de la mano, los recuerdos suelen ser tristes, hijos, como son, del pasado, de aquello que fue y ya no existe.
Pero los recuerdos desnudos de adornos, limpios de nostalgias, cuando solo queda la memoria pura, el olor sin rostro, el color sin nombre, sin encarnadura, son el esqueleto sobre el que construimos, todo lo que somos, aquello que fuimos y lo que quisimos y no pudo ser.
Después inflexible, el olvido irá carcomiendo la historia; y aquellos que nos han querido restaurarán nuestra memoria a su gusto y a su medida con recuerdos de sus vidas...

Letra de la canción "Los recuerdos" de Joan Manuel Serrat


¿Por qué nos desola la soledad?

Casa con árbol
Soledad y desolación, en cuanto a sentimientos se refiere, son conceptos contrapuestos. La soledad es la condición sin la cual no sería posible la asunción del propio ser, mientras que la desolación surge del extravio íntimo de la propia esencia.

San Juan de la Cruz decía que las condiciones del pájaro solitario son cinco:
La primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía, aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente.

El pájaro solitario está solo, pero no desolado.

Es bueno salir y relacionarse con todo y con todos, pero también es bueno entrar para indagar en el misterio interior y profundizar en el conocimiento de uno mismo.

Dentro o Fuera lo importante es Ser Uno

La soledad al principio impone, pero no es dificil acostumbrarse a ella porque, como dice la canción, es tierna, primorosa, bella, clara, sincera y natural.
Y al conocerla tal cual es, uno ya no anhela otra compañía.

El acorde concorde

Lavandera
Sin salir de mi puerta puedo conocer todas las cosas de la tierra, sin mirar fuera de mi ventana puedo conocer los caminos del cielo,
es el viaje más largo, el menos conocido, del que menos sabemos realmente.
Sin salir de tu puerta puedes conocer todas las cosas de la tierra, sin mirar fuera de tu ventana puedes conocer los caminos del cielo,
es el viaje más largo, el menos conocido, del que menos sabemos realmente.
Llegar sin haber salido, ver todo sin mirar, hacer todo sin hacerlo.

Letra de la canción Inner Light de George Harrison

Caminando hacia el este

Atardecer
Ríe, pero que tu risa no ensordezca tus oídos a los latidos de tu propio corazón. Llora, pero que tus lágrimas no nublen tu imagen en tus propios ojos. Vive, mas no vayas detrás de la risa ni huyas delante del llanto, porque tu realidad podría perder nitidez y tu existencia difuminarse entre dudas y temores.


Paz, remembranzas, belleza...

La Casa
Levantad con vuestra imaginación una choza en el bosque antes que una casa dentro de las murallas de la ciudad. Porque, así como retornáis al hogar en vuestro crepúsculo, así el peregrino que en vosotros habita tenderá siempre hacia la distancia y la soledad.
Vuestra casa es vuestro cuerpo grande. Crece en el sol y duerme en la quietud de la noche, y sueña. ¿No es cierto que sueña? ¿Y que, al soñar, deja la ciudad por el bosque o la colina?
¡Ojalá pudiera juntar vuestras casas en mi mano y, como un sembrador, esparcirlas por el bosque y la pradera! Los valles serían vuestras calles y los senderos verdes vuestras alamedas y os buscaríais mutuamente a través de los viñedos, para volver con la fragancia de la tierra en las vestiduras.
Pero todo eso no puede ser aún. En su miedo, vuestros antecesores os pusieron demasiado juntos. Y ese miedo durará aún un poco. Por un tiempo aún los muros de vuestra ciudad separarán vuestro corazón de vuestros campos.
Y, decidme ¿qué tenéis en esas casas? ¿Y qué guardáis con puertas y candados? ¿Tenéis paz, el quieto empuje que revela vuestro poder? ¿Tenéis remembranzas, los arcos lucientes que unen las cumbres del espíritu? ¿Tenéis belleza que guía el corazón desde las casas hechas de madera y piedra, hasta la montaña sagrada? Decidme, ¿las tenéis en vuestras casas?
¿O tenéis solamente comodidad y el ansia de comodidad, esa cosa furtiva que entra a una casa como un invitado y luego se convierte en dueño y después en amo y señor? ¡Ay! y termina siendo un domador y, con látigo y garfio juega con vuestros mayores deseos. Aunque sus manos sean sedosas, su corazón es férreo. Arrulla vuestro sueño solamente para colocarse al lado de vuestro lecho y escarnecer la dignidad del cuerpo. Hace mofa de vuestros sentidos y los echa en el cardal como frágiles vasos. En verdad os digo que el ansia de comodidad mata la pasión del alma y luego camina haciendo muecas en el funeral.
Pero vosotros, criaturas del espacio, vosotros, inquietos en la quietud, no seréis atrapados o domados. Vuestra casa no será un ancla, sino un mástil.
No será la cinta brillante que cubre una herida, sino el párpado que protege el ojo. No plegaréis vuestras alas para poder pasar por sus puertas, ni agacharéis la cabeza para que no toque su techo, ni temeréis respirar por miedo a que sus paredes se rajen o derrumben. No viviréis en tumbas hechas por los muertos para los vivos y, aunque magnificente y esplendorosa, vuestra casa no albergará vuestro secreto, ni encerrará vuestro anhelo.
Porque lo que en vosotros es ilimitado habita en la mansión del cielo, cuya puerta es la niebla de la mañana y cuyas ventanas son las canciones y los silencios de la noche.
Khalil Gibran


Campo de juego

El grupo
¿En que ámbito soy verdaderamente libre? ¿Sobre qué cosas tengo realmente poder de decisión?
Lo exterior viene dado, la circunstancia vital no se elige.
¿Son libres mis decisiones o no son más que fruto del condicionamiento al que me somete mi tiempo, mi sociedad, mi cultura...?
Y, suponiendo que sea libre en mis determinaciones, ¿que debo valorar más: la honradez o la propia complacencia?
¿Debo optar por lo que a mis ojos es la acción correcta, aunque me conduzca a situaciones ingratas o debo elegir actuar buscando exclusivamente la satisfacción personal?
¿Debo buscar la seguridad que proporciona el grupo o debo afrontar la circunstancia individualmente, eligiendo lo que considero honrado?
¿Tengo derecho a quejarme de a donde me conduce mi acción honesta, o por el contrario cualquier circunstancia derivada de ésta, no es más que otro reto existencial en espera de la respuesta correcta?
¿Qué es la vida, un valle de lágrimas, una competición donde el más astuto gana, o un campo propicio para jugar a Ser Uno Mismo, a pesar de los pesares?


Que me quedé no sabiendo

Reflejos
Entreme donde no supe, y quedeme no sabiendo, toda ciencia trascendiendo.
Yo no supe donde entraba, pero cuando allí me vi, sin saber donde me estaba, grandes cosas entendí, no diré lo que sentí que me quedé no sabiendo, toda ciencia trascendiendo.

San Juan de la Cruz


Lo que no nos es propio puede adornar durante un tiempo pero al final se evapora.

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El condicionamiento ahuyenta la libertad.
 Sin libertad no hay camino propio.
Es preferible un error libremente elegido que un acierto impuesto por la sabiduría ajena.



Libre

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En la mano de nadie está darte el sentimiento de libertad. O eres plenamente inocente en ti mismo, o tú mismo te esclavizas imponiéndote una moral en función de aquello que consideras bueno.

La moral más elevada es la falta de moral establecida, pues esta situación permite la acción espontánea y la libre expresión de lo que es verdad en uno.

El que siente amor al todo no teme ser amoral todo, pues es el mismo amor el que guía e impregna todos sus actos y esta circunstancia lo aísla de todo mal, anulando la validez de cualquier moral establecida.


Nuestros hijos

Hijos
Vuestros hijos no son hijos vuestros. Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de perpetuarse. Vienen a través vuestro, pero no desde vosotros. Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen. Podéis brindarles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas. Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños. Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no pretendáis hacerlos como vosotros. Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante. El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana. Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque, así como Él ama la flecha que vuela, así ama también el arco, que es estable.

Khalil Gibran


Retoñando

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Para la libertad sangro, lucho y pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas y entro en los hospitales y entro en los algodones como en las azucenas. Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada. Retoñarán aladas de savia sin otoño, reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño porque aún tengo la vida.   

Miguel Hernández

Lastres

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No preveas a donde te conducirá la expresión de tu ser real.
La verdadera inteligencia es aquella que no permite a uno dejar de ser auténtico y consecuente consigo mismo.
Lo demás son cadenas.


Presencia

Presencia

El “estuvo” ya no está, el “estará” aun no estuvo. Lo que interesa en verdad, sólo en el “ahora” está.


Amigas viejas

Mosca

Vosotras, las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas.
¡Oh viejas moscas voraces como abejas en abril, viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío en el salón familiar, las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela, raudas moscas divertidas, perseguidas por amor de lo que vuela, —que todo es volar—, sonoras rebotando en los cristales en los días otoñales...
Moscas de todas las horas, de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada; de esta segunda inocencia, que da en no creer en nada, de siempre... Moscas vulgares, que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado, sobre el librote cerrado, sobre la carta de amor, sobre los párpados yertos de los muertos.
Inevitables golosas, que ni labráis como abejas, ni brilláis cual mariposas; pequeñitas, revoltosas, vosotras, amigas viejas, me evocáis todas las cosas.

Antonio Machado



El pan de la alegría

Proyecto

¿Quién acogerá al espíritu errante?
¿Quién le dará casa en su cuerpo?
¿Quién vivirá con su puro latido?
¿Quién, con plácida inocencia, destruirá las altas torres del dolor y del miedo, erguidas sobre el frío de la muerte?
¿Quién comerá del yo profundo el misterioso pan de la alegría?
¿Y quién dirá "YO SOY" sin ilusión?